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Aunque hay diferencias terminol gicas y anal ticas se
Aunque hay diferencias terminológicas y analíticas, se puede conceptualizar una red de conocimiento como una variedad de nodos o nódulos que están interconectados e interactúan de acuerdo myosin inhibitor ciertas normas y reglas (ver Vonortas, 2009; para el caso de la biotecnología). Los nódulos representan agentes empresariales y no empresariales que interactúan en el proceso de innovación o producción de nuevo conocimiento. La frecuencia e intensidad de la interconexión puede variar y está sujeta al ciclo de vida del producto y la tecnología (Vonortas, op. cit.). En la clasificación sectorial de las actividades de producción e innovación efectuada por Dosi, Pavitt y Soete (1993, pp. 104–112) se advierte la importancia de las relaciones sectoriales en red. Por ejemplo, las empresas intensivas en producción (hierro, vidrio y bienes de consumo duraderos) dependen, para obtener innovaciones de proceso, de empresas relativamente pequeñas y especializadas; pero la relación es bi-unívoca, ya que los grandes usuarios proporcionan experiencia operativa, facilidades de experimentación, además de recursos para diseño y desarrollo que los oferentes especializados utilizan para diseñar y construir el equipo de capital (op. cit., p. 110). Lo que Dosi et. al. llaman sectores basados en la ciencia, como la electrónica, configuran redes más complejas ya que están ligadas a las universidades, los laboratorios públicos y a una variedad de proveedores especializados (Ibíd.). En la gráfica 1 se esquematiza una red de conocimiento del tipo descrito por Bell y Albu (1999), teniendo un núcleo representado por las que ellos llaman empresa de entrada, o sea, líderes globales (oem), que son propietarias de conocimiento tecnológico; en torno a ese núcleo se organizan los nódulos, empresariales y no empresariales.
La interconectividad que se asocia a las redes va más allá del territorio local, llegando al nacional, pero sobre todo al global, para desembocar en las redes globales de producción e innovación, que a second law of thermodynamics (entropy) su vez se interconectan a las redes locales (Ernst, 2003 y 2010). La incidencia nacional en una red de producción local tiene carácter institucional y sus diferentes vectores (educativo, laboral, legal y cultural) definen mayormente los roles conductuales de los agentes de la red local. Estos roles conductuales, para los propósitos que interesan, se puede clasificar en dos modalidades límite: fuertemente orientados a la experimentación e innovación y débilmente orientados a la experimentación e innovación. Es fácil reconocer esta dicotomía, pero la controversia se encuentra en como se instituyen y asimilan los agentes y los patrones institucionales de conducta social. Nelson y Winter (1982) sitúa primordialmente en la organización el establecimiento de la función conductual. En cambio, la línea teórica formulada por Douglass North (1984 y 1993) establece que el nivel determinante es la matriz institucional, de la que emanan estructuras cognoscitivas sociales.
Los países desarrollados se caracterizan por una configuración institucional fuertemente innovativa, de modo que se justifica que Nelson y Winter concentren su atención en el papel formativo de la organización. Puede surgir un problema, sin embargo, cuando siguiendo acríticamente a Nelson, trata de formularse como objeto teórico una organización innovadora en una economía cuyas macro-instituciones son adversas o poco conductivas a la innovación. Es lo que llamaremos “transposición conceptual”.
El concepto de red, siempre que se ubique en sus tres niveles, proporciona un marco para clarificar los problemas anteriores, evitando la transposición conceptual. La inserción global induce a los agentes locales al aprendizaje, pero la capacidad de respuesta, llamada frecuentemente capacidad de absorción (Cohen y Levinthal, 1990), depende más que de la organización o red de organizaciones locales, de la orientación
de la matriz institucional.